
Soledad emocional
Soledad emocional: cómo nos afecta y cómo sanar desde la terapia familiar.
Por Jose Ibarz.
"No es lo mismo estar solo que sentirse solo."
Últimamente observo una moda extraña sobre la apología de la soledad. Esto se nota en la cantidad de contenido que existe sobre la soledad en un lenguaje de autoayuda. Me parece aberrante que en mitad de una pandemia de soledad se haga una deificación de la autosuficiencia.
Sin embargo, comprendo este mecanismo, que no es otro que intentar convertir una debilidad en una fortaleza. El problema es que no siempre acaba bien.

En este tema hay grados o tesituras distintas. Me explico: no se trata de entrar demonizando a la soledad como si ésta fuera siempre mala. La soledad elegida puede ser muy positiva.
Hay personas que necesitan apartarse de la gente y estar en entornos menos estimulantes para sentirse mejor. Incluso algunos necesitan esta solitud para ser más productivos, enfocándose de tal manera que pueden crear o trabajar de forma más efectiva.
Es lo que se conoce como solitud, y es propia de introvertidos y algunos neurodivergentes. Si la soledad te hace sentir bien contigo mismo, está bien.
"El aislamiento prolongado no solo apaga la voz, también confunde el alma."
Ahora centrémonos en la soledad como efecto negativo. Esos casos en los que existe un aislamiento social y la persona no encuentra redes de afecto durante tiempos prolongados.
Es un desastre a nivel psicológico, ya que quedar fuera del contacto provoca un deterioro cognitivo, físico y emocional hasta el punto de no reconocer emociones, ni propias ni ajenas. Cosa que ya pudimos experimentar con la pandemia del Covid.
No obstante, existe un nivel más dramático que la soledad física, y es la sensación de soledad incluso cuando se está acompañado. Sentir que no se conecta del todo con nadie es duro.
Esa sensación de que nunca se termina de vincular a un nivel profundo es una constante y lleva a dejar de buscar más vínculos o construirlos de manera superficial.
El problema es cuando este tipo de soledad se torna en ideología, y es cuando lo llamamos individualismo. Para ello lo elevamos a la categoría de filosofía o posición política frente a la vida, y lo disfrazamos de un discurso de empoderamiento; haciendo que la soledad sea una fortaleza donde se forja el carácter, se dialoga con uno mismo hasta conocerse de manera profunda, y se convierte en el espacio donde incluso podemos elevar nuestra voluntad, moral o espiritualidad.

"Creer que podemos solos es la mentira más rentable de la sociedad."
Hay que tener mucho cuidado con este tipo de discursos, pues entroncan con el mito de la autosuficiencia, como si solos pudiéramos conseguirlo todo. Como si esa soledad no escogida nos hubiera elevado por encima del resto de la humanidad.
Esta ilusión esconde una ideología individualista que quiere convertirnos en dependientes y manejables de un sistema consumista, negando la realidad evolutiva de que somos seres interdependientes, y así nos hemos desarrollado como especie.
Porque para que podamos desarrollarnos individualmente necesitamos un entorno social sano y con vínculos seguros. Las sociedades se caracterizan por la calidad de sus individuos, y viceversa.
Si alguna parte de este texto resonó contigo, no estás solo/a. Sentirse desconectado, incluso rodeado de gente, no es una debilidad: es una señal de que algo merece ser escuchado.
En Terapia Familiar Integral, trabajamos contigo para entender esa soledad, darle voz y convertirla en un espacio de reconexión contigo y con los demás. Porque sanar no es hacerlo todo solo, sino permitirte ser acompañado.
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